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Todo comenzó con un regalo

1 oct
1 min de lectura
La primera libreta de Kalipso iba a ser un regalo de cumpleaños. Pero a Rodri le gustó tanto cómo quedó que se la quedó él. Sí, tuvo que hacer otra para regalar.
En ese entonces estudiaba Diseño Industrial y buscaba una libreta para alguien especial. Recorrió tiendas en la Ciudad de México, pero ninguna terminaba de convencerlo. Así que decidió hacerla con sus propias manos.
Kalipso 1.0 y Kalipso 2.0
Kalipso 1.0 y Kalipso 2.0
Eligió los materiales, armó las hojas y dio forma a esa primera libreta. Todavía no sabía que estaba empezando algo que lo acompañaría mucho más allá de la universidad. Por lo pronto, había resuelto el regalo… aunque le hubiera costado dos intentos desprenderse de una.

Después le quedaron materiales. Y cuando sus compañeros vieron lo que había hecho, quedaron fascinados y comenzaron a pedirle libretas para comprarle. Rodri siguió haciendo más, y lo que empezó como un regalo se convirtió en sus primeras ventas entre compañeros y profesores.

Así nació Kalipso: entre clases, materiales sobrantes y las ganas de hacer algo con las manos que no había encontrado en las tiendas.
Nos gusta recordar ese comienzo porque todavía dice mucho de lo que hacemos. Nuestras libretas llevan tiempo, cuidado y decisiones pequeñas: qué materiales combinar, cómo coserla, qué detalle darle.
Y conserva algo de aquel primer sentir de Rodri: crear un objeto especial para alguien.
Aunque, a veces, quede tan bonito que uno quiera quedárselo.
 
 
 

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