Todo comenzó con un regalo
La primera libreta de Kalipso iba a ser un regalo de cumpleaños. Pero a Rodri le gustó tanto cómo quedó que se la quedó él. Sí, tuvo que hacer otra para regalar.
En ese entonces estudiaba Diseño Industrial y buscaba una libreta para alguien especial. Recorrió tiendas en la Ciudad de México, pero ninguna terminaba de convencerlo. Así que decidió hacerla con sus propias manos.



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